miércoles, 13 de enero de 2010

UNA BREVE HISTORIA DEL DIBUJO

Desde la prehistoria los primeros hombres utilizaron el dibujo como una forma de comunicación. Las pinturas rupestres encontradas son la expresión de Arte más primitiva que existe. Los primeros dibujos se remontan al Paleolítico Superior, hace 35.000 años. Existen muchas teorías que tratan de explicar el significado de este tipo de representaciones, pero la más difundida es la que defiende que su función era propiciar la caza; aunque también podría asociarse con un significado religioso o con una forma de transmitir mitos y leyendas.

Más tarde, la pintura egipcia fue una increíble fuente de preciosos documentos. Se han conservado papiros entre los que destaca el Papiro Ebers en el que se describe como se trataban las indisposiciones así como sus conocimientos de anatomía, remedios para afecciones en los ojos, tumores y trastornos ginecológicos. Habían pasado miles de años y el dibujo había evolucionado substancialmente. Se había pasado de la composición monotonal y estática de la prehistoria al equilibrio, minuciosidad y colorido de las representaciones teológicas en templos y santuarios. Claro está que era un arte áulico y oficial, que se desarrollaba en virtud de la religión fundamentalmente a la cuál estaba vinculado el faraón. No era por tanto un arte autónomo. Por otro lado el medio geográfico determinaba una cultura cerrada que hacía un arte impermeable a influencias exteriores, que iba a evolucionar poco y cuando lo hiciera iba a ser sobre sus propias formas debido a la falta de comunicación con el exterior. Era por tanto un arte estereotipado, en el que se valoraba más la precisión del acabado que la originalidad.

Habría que avanzar hasta el S.VI a.C. para encontrar en los griegos a los máximos representantes del equilibrio en el dibujo. Preocupados por centrarse en la expresión cándida humana, la despojan de todo abalorio o connotación sobrenatural, obteniendo las proporciones consideradas armónicas hasta el momento. No cabe duda que el arte griego ha marcado el arte y la cultura occidental hasta nuestros días. De Grecia partirá el principio humanista y de ideal de belleza que marcará a Europa durante veinticinco siglos.

Quinientos años después, los romanos aportaron la diversidad que faltaba. El hecho de necesitar un gran ejército y una disciplina ejemplar para subyugar a tantas culturas diferentes bajo el mismo mando facilitó, en cierto modo, el abandono de lo artístico y ornamental para acercarse a una doctrina más práctica y útil. Hacían falta sólidas edificaciones con las que mantener la autoridad y en el dibujo obtuvieron el medio para reflejar lo que serían las próximas construcciones. Surgieron así los primeros planos que conservamos y con ellos nació la arquitectura.

Así vemos como el hombre desarrolló la representación gráfica en dos direcciones atendiendo a su propósito, la artística y la técnica. Aunque no se conserven dibujos más antiguos se sabe, en forma definitiva, que el hombre usó dibujos, porque no podría haber diseñado y construido lo que hizo sin usar dibujos relativamente precisos. El Templo de Amón, por ejemplo, que se encuentra en Karnak, Egipto, se terminó alrededor del año 980 a.C. y su construcción llevó siete siglos. La primera manifestación conocida de dibujo técnico está en un dibujo de construcción que aparece esculpido en la estatua del rey sumerio Gudea, quien gobernó entre 2144-2124 a.C., llamada El arquitecto, y que se encuentra en el museo de Louvre de París. En dicha escultura, de forma esquemática, se representan los planos de un edificio.

De la Edad Media, S.VIII-XV, es donde se conservan un número mayor de obras integras. Todo el arte del medievo está relacionado con imágenes religiosas, buscando más que una belleza sensible basada en la imitación de la naturaleza, una belleza figurativa basada en formas geométricas rompiendo con la herencia de la antigüedad clásica. La invasión árabe introduce un revolucionario soporte para el dibujo y la pintura: el papel. Invención china que facilitará que la ilustración deje de ser una actividad exclusiva de monjes sobre pergaminos de cañas y piel, para convertirse en algo más alcanzable para la población. Cabe destacar, también, la introducción al uso de la pluma metálica o la tinta como la conocemos actualmente.

Avanzando en la etapa gótica, segunda mitad del S.XV, el Renacimiento se desarticula de lo religioso. Basándose en la civilización artística grecorromana, vuelve a imponerse lo natural y escueto. El desnudo femenino empieza a adueñarse de los temas principales en las creaciones y se vuelve al estudio de la figura humana. El dibujo asciende a lo volumétrico gracias a las nuevas técnicas de coloreado. El juego de luces y sombras, junto con la perspectiva, acerca aún más la realidad al dibujo. Este nuevo desarrollo es aportado por artistas como el Greco, Boticelli, Miguel Angel o Leonardo da Vinci. Éste último destaca sobre los demás por su afán de investigación. Recoge bajo sus obras estudios de anatomía, invención de artilugios y una nueva manera de utilizar la iluminación en el dibujo, el esfumato, con el cuál disipa la línea cerrada del contorno del dibujo para aumentar la profundidad.
El dibujo deja de ser algo espontáneo y subjetivo para convertirse en una auténtica disciplina.
Es durante el Renacimiento, cuando las representaciones técnicas, adquieren una verdadera madurez, son el caso del arquitecto Brunelleschi, los dibujos de Leonardo da Vinci, y tantos otros. Pero no es, hasta bien entrado el S.XVIII, cuando se produce un significativo avance en las representaciones técnicas.

El Barroco, que se prolonga hasta el S.VII, utiliza hasta la exageración todos los recursos aportados en el Renacimiento. Se rompe la rectitud y la uniformidad en las representaciones pictóricas y se intenta al máximo conmover y atraer al espectador.

A partir del S.XIX se rompe la continua uniformidad que había seguido el dibujo y se bifurca en multitud de estilos: romanticismo, realismo, impresionismo, expresionismo, fauvismo, cubismo, futurismo, surrealismo… No obstante, todos ellos utilizan lo aportado hasta la fecha como herramienta para expresar nuevos enfoques de la sociedad que están viviendo.
Los ideales cimentados por Rousseau, el precursor ideológico del romanticismo, culminarán en la Revolución francesa, que sería el punto de partida para la creación de una nueva época. La revolución será constantemente evocada a lo largo del siglo, junto con ideales como la libertad, la independencia y el nacionalismo. En su tratado filosófico Emilio, o De la educación aborda temas políticos y filosóficos en relación del individuo con la sociedad, particularmente señala cómo el individuo puede conservar su bondad natural mientras participa de una sociedad corrupta. Acompaña el tratado con una historia novelada, la del joven Emilio y su tutor, para ilustrar cómo se debe educar al ciudadano ideal. En cuanto al dibujo nos dice:

“Me guardaré de ofrecerle un maestro de dibujo que sólo le dé imitaciones para que las copie, y que dibuje los dibujos de otro; quiero que no tenga otro maestro que la naturaleza, ni otro modelo que los objetos; que tenga presente el original y no el papel que lo representa; que copie una casa de una casa, un árbol de un árbol, un hombre de un hombre, para que se acostumbre a observar bien los cuerpos y sus apariencias y no creer que las mentiras y las imitaciones convencionales son imitaciones verdaderas.”

Rousseau, J.J., Emilio o De la educación, Bruguera, Barcelona,
1979, p.212.

Podemos ver en este fragmento como, en cierta forma, hay una vuelta al racionalismo como fuente de inspiración. En el manifiesto realista encontramos también que la única fuente de inspiración en el arte debe ser la realidad.
En el Arte vemos esta influencia de las corrientes filosóficas así como el fenómeno político francés produciéndose la ruptura con el tradicional artista que muestra lo que la monarquía y su aristocracia pretenden.

A finales del S.XIX, el notorio desarrollo industrial provocado por la Revolución industrial y la frustración con los estímulos revolucionarios de 1848 llevan al artista a olvidarse del tema político y a centrarse en el tema social. El punto máximo del individualismo implicaba que cada artista debía promover su propia vanguardia de carácter universal y verdadero. El postimpresionismo, el puntillismo, el simbolismo pictórico, el expresionismo, el cubismo, el fauvismo, el surrealismo, el futurismo darían cuenta de una sociedad que vive en la revolución por la revolución, una sociedad donde los plazos son cada vez más cortos y el ritmo más acelerado.
El movimiento Arts & Crafts contempló la idea de aprovechar el desarrollo industrial y tecnológico, viendo en el artesano una figura a destacar.

En cuanto al dibujo lineal o técnico es en esta época cuando se empezó a aplicar el concepto de norma, en la representación de planos y la fabricación de piezas. Pero fue durante la 1ª Guerra Mundial, cuando la normalización adquiere su impulso definitivo, con la creación en Alemania en 1917, del Comité Alemán de Normalización.

En definitiva, la historia y evolución del dibujo como disciplina es en realidad la evolución de dos disciplinas distintas: el dibujo lineal y el dibujo artístico, con finalidades que se relacionan estrechamente.
La finalidad del dibujo lineal es ser útil y servir como herramienta de representación objetiva, vinculada a los procesos de producción, y tiene una función puramente descriptiva, es racional y tiene vocación de lenguaje universal. La función del dibujo artístico es estar al servicio del Arte, necesario al ser humano hoy en día para expresar lo que se encuentra entre la razón y el sentimiento. Lo artístico es personal, único, independiente y sobre todo libre.


También he intentado mostrar como a lo largo de la historia cada generación de artistas ha tenido un propósito ligeramente distinto al dibujar.
Los esbozos preliminares de los maestros antiguos, por ejemplo, se encuentran muy distanciados de la obra final. Por el contrario, los artistas de la revista británica Punch, publicada de 1841 a 1992 y de 1996 a 2002, dibujaban en bloque de madera para grabadores para realizar sus ilustraciones de humor y sátira.
De hecho, desde el renacimiento, en Italia y en Europa, el dibujo ha llegado a considerarse una manifestación artística única por derecho propio más que simplemente el esbozo preliminar estructural o informativo para ser desarrollado en otros medios de expresión.

Sea cual sea la finalidad o intención de un dibujo hay dos factores importantes a tener en cuenta: la práctica para perfeccionar el concepto y la técnica y hacer que cada dibujo se mantenga por sus méritos como algo soberano y único.

martes, 12 de enero de 2010


Esta es una pequeña prueba realizada sobre una sábana

domingo, 27 de diciembre de 2009

para ver trabajos recientes pincha aqui http://www.flickr.com/photos/a_tuxa/

prememoria

Desde que alcanzan mis recuerdos el dibujo y la pintura me han cautivado, cuando de niña el más absorvente de mis pasatiempos era dibujar, copiando lo más exacto que podía las imágenes que más me gustaban .

Ahora no pretendo ni mucho menos copiar, simplemente busco el anhelado equilibrio entre mis emociones y mis razones. Razones que no son más que transmitir, con ese particular lenguaje que hablan los cuadros, un reflejo de mis emociones frente a recuerdos y vivencias personales.

Para mi el dibujo es una evolución de la escritura y, basándome en la idea de que los símbolos en las escrituras paleolíticas se concebían a partir de líneas, empleo ésta misma para sintetizar al máximo mis ideas, a través de imágenes sencillas que parecen volar en las telas superponiéndose unas sobre otras como los recuerdos cuando intentas evocarlos.